Miguel Cabanellas Ferrer nació en Cartagena (Murcia) en 1872. Ingresó en la Academia General Militar de Toledo el 28-VIII-1889. Dos años más tarde pasó a la Academia de Caballería de Valladolid. En 1895, recién casado, marchó a Cuba como 2º teniente, ascendiendo a capitán por méritos de guerra. Colaborará con el general Marián en la campaña africana de 1909. En 1911 marcha a Tetuán como comandante al frente del Tabor de Caballería; asciende a teniente coronel, y permanece en Marruecos hasta 1922.
En 1924 es general de División, y puesto al frente de la Comandancia General de Baleares. Enemistado con el dictador Primo de Rivera, comienza su actividad política de oposición, por lo que pasa a la reserva, e incluso, es detenido por su sintonía republicana y por sus críticas ala cúpula militar. En la II República, lo reincorporan al servicio activo, y es designado jefe de la Segunda División militar, Andalucía; sustituye más tarde al general Sanjurjo en la dirección de la Guardia Civil. En las elecciones de noviembre de 1933 es proclamado diputado lerrouxista por la circunscripción de Jaén. En 1936 fue nombrado jefe de la V División Orgánica de Aragón.
Incorporado a la conspiración militar el 19 de julio de 1936 contra el gobierno frentepopulista -algunos dicen que participó en la preparación, mientras otros aseguran que fue a última hora cuando respaldó la sublevación, aunque parece ser que mantuvo diversos contactos en semanas anteriores, especialmente con el general Mola, que le ofrecía el puesto de ministro de la Guerra-. Los que defienden su ambigüedad en los primeros momentos del alzamiento, afirman que lo hace por «querer sostener la forma republicana» y así posibilitar que el importante núcleo obrero zaragozano pierda la iniciativa y no ofrezca una frontal resistencia; con lo que se consolidará, en el noreste español, el núcleo rebelde Aragón-Navarra.
El 24 de julio es nombrado en Burgos presidente de la Junta de Defensa Nacional, cargo un tanto simbólico. Adoptó una actitud abstencionista en la elección de Franco como «generalísimo de los ejércitos nacionales» defendiendo su postura con estas palabras: "Ustedes no saben lo que han hecho, porque no le conocen como yo, que lo tuve a mis órdenes en el ejército de África, como jefe de una de las unidades de la columna a mi mando... Si ustedes le dan España, va a creerse que es suya y no dejará que nadie lo sustituya en la guerra o después de ella, hasta su muerte».
Al cumplir los 66 años (1-I-1938), edad, pasó a la reserva, siempre como general de División, conservando aún el cargo de inspector general (de Hospitales) del Ejército. Murió en Málaga el 14 de mayo de 1938.

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