La situación estaba incontrolada y el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera dio un golpe de estado en septiembre de 1923. Con la aquiescencia del rey Alfonso III, inicia una dictadura que duraría 7 años. Recobra el orden social mediante la represión del movimiento obrero, anuló los sindicatos y partidos políticos y fundó un partido único: "Unión Patriótico" y se produce un auge del comercio,la banca y las industrias agroalimentarias y metalúrgicas radicadas en Zaragoza.
También se realizan numerosas obras públicas, como el cubrimiento de parte del río Huerva y el nacimiento de la Gran Vía y se urbaniza la zona de Santa Engracia. Los edificios de Correos y Telefónica, la prisión de Torrero, el colegio Joaquín Costa, obra de Yarza, la Academia General Militar, el mercado de pescados o el parque grande, antes "Primo de Rivera" y hoy, "José Antonio Labordeta".
Todas estas obras públicas causaron una gran deuda que tuvieron que afrontar los concejales de la 1ª República en 1931, que habían sido elegidos democráticamente. Peso a ello, se dotó de servicios de agua y alcantarillado en San José y Las Delicias, la pavimentación de algunas zonas y el plan de expansión de Miralbueno y Miraflores. El inicio de la construcción de la ciudad universitaria fue una de las transformaciones más emblemáticas de los años 30.
El elevado endeudamiento municipal provocado por estas obras públicas fue asumido por los nuevos concejales republicanos, elegidos democráticamente el 12 de abril de 1931. Pese a ello, el ayuntamiento abordó tres grandes proyectos: la dotación de servicios de agua y alcantarillado a los barrios obreros formados en las décadas anteriores (San José o Delicias, por ejemplo), la pavimentación y planificación del desarrollo futuro de la ciudad, con la aprobación en 1934 del Plan General de Ensanche de las zonas de Miralbueno y Miraflores, ideado por el arquitecto Miguel Ángel Navarro. El comienzo de la construcción de la Ciudad Universitaria fue quizás la transformación urbanística más importante entre las iniciadas en los años 30.
El período republicano fue breve (apenas cinco años), pero marcado por una intensa vida social y cultural: por primera vez cobran protagonismo partidos políticos representativos, sindicatos de trabajadores o colectivos tradicionalmente marginados como la mujer. Este enriquecimiento y la aparición en escena de las reivindicaciones populares provocó nuevas tensiones y luchas sociales, cuya principal expresión fue la huelga (la más importante fue la llamada "de los 36 días", que iniciada el 5 de abril y concluida el 9 de mayo de 1934, mantuvo totalmente paralizada la ciudad).

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