EL 13 DE SEPTIEMBRE DE...

1598, moría en El Escorial (Madrid) a la edad de 71 años, el rey sobre cuyos dominios "jamás se ponía el Sol". Felipe II de España (I de Aragón), hijo del emperador Carlos y de Isabel de Portugal nunca tuvo una salud de hierro. A lo largo de su vida padeció diversas enfermedades, una de ellas relacionada con la dieta alimenticia que llevaba cotidianamente y que le produjo los diez últimos años de su vida una gota dolorosa y paralizante que, incluso, le impidió mover la mano derecha inutiizándosela para poder firmar. El 30 de juio de 1598 fue trasladado desde Madrid a El Escorial en una silla articulada de mano especialmente diseñada para su transporte. El día 8 de septiembre comulgó por última vez por prescripción facultativa, pues temían que se ahogase al tragar la hostia. Por fin, el día 13 de septiembre, a las 5 de la madrugada, acabó su agonía provocada por varias otras enfermedades, además de la causante por el ácido úrico, como la artrosis, fiebres tercianas, abscesos (para una persona obsesionada con el aseo, este asunto lo llevaba peor que las otras causas de su mala salud) e hidropesía.
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