SÁBADO 18 Y DOMINGO 19
Estos dos días fueron un tanto anodinos, en general. En ambos hubo vaquillas por las calles y ni siquiera las vimos, pues no es un espectáculo que nos entusiasme, aunque de joven sí participaba activamente. Tomamos vermú al mediodía en el "Chispas" y luego nos fuimos a comer a casa y a descansar. El sábado por la tarde, en la pequeña explanada del bar, se montó un chiringuito con música pinchada y venta de perritos calientes y cerveza (a 1 € cada), que animó mucho la tarde. Los perritos no estaban mal del todo, camuflados, eso sí, con mostaza. Según Justo ("El Chispas") se vendieron más de 500 salchichas y tres barriles de cerveza. Por la noche nos esperaban en la Peña unos chuletones que estaban de escándalo. Procedían de la carnicería "Callejas" de Épila, donde Manolo suele siempre comprar, pues tiene matadero propio. Tarta y cava y nosostros, a casa; el resto se quedó en la cueva o se fue al pabellón. El domingo fue un día tonto, era el último día de las fiestas y la gente estaba ya un poco saturada de tanto jaleo. Vermuteamos, descansamos, oímos las vaquillas y bajamos a la cueva a preparar la cena. Angelines se encargó de hacerla,ensaladas, revuelto de gambas y gulas, verduras y presa a la plancha. A esta cena bajaron mi hermano Joaquín y mi cuñada Pili, pero ya faltaron Yolanda y Santos y Jesús, que se habían desplazado a los madriles. Pasteles, cava, cumpleaños feliz y para casa.
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