
La urbanización donde vivimos consta de varias fases y, cada fase , de varios bloques. Cada bloque tiene un presidente de comunidad y existen las figuras de presidente y vicepresidente de toda la urbanización. Una gestoría se hace cargo de llevar la contabilidad, arreglos...En una reunión, de la que no tenemos constancia, se determinó la eliminación de los setos que rodean las zonas ajardinadas. Nuestro bloque, al enterarnos, nos negamos a que tal acto se llevase a cabo, ya que en los estatutos estaba reflejada la existencia de setos y la reposición en caso de que se produjese alguna anomalía en ellos. Se inventaron o arguyeron que los mencionados arbustos podían dar cobijo a roedores y que, ante esta situación, lo mejor era arrancarlos -como se ve ya en este jardincillo y en el contenedor amarillo-. Resumiendo, y bajo mi punto de vista, es que los conserjes mantenedores de las distintas fases han protestado por el cuidado de los mismos y, para no tener conflictos con ellos, han tomado la tajante -nunca mejor dicho- decisión de quitarlos de los jardines y sustituirlos por olitas de cemento. Los arbustorícidas estarán contentos, pero nosotros tenemos un cabreo monumental.
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