
Tras desayunar en el hotel- -bastante bien, por cierto-, salimos pitando hacia Zaragoza. A unos cuantos kms. de Trujillo había un control de velocidad camuflado que esquivamos por, creo, un sexto sentido. A unos dos o tres kms. más allá estaban parados los coches que nos habían pasado a toda pastilla. Ese día hicieron, seguro, una buena recaudación. Pasamos sin complicaciones Madrid y sobre las tres, estábamos comiendo en Lodares, en un restaurante que solemos parar y que tiene el curioso nombre de "Torremar". Yo me comí un pote gallego que quitaba el sentido y, de segundo, ternera (entrañas); MJ pidió sopa del puchero y carne, también. Entramos al Mercadona de La Almunia para avituallarnos y luego seguimos hacia Bardallur. La casa estaba bastante caldeada, pues mi cuñada Tere nos había encendido los calefactores y estufa y el ambiente era bastante confortable. Descargamos y ¿dónde fuimos? pues al bar del "Chispa". La misma gente de siempre -poca-, algún que otro forastero y en una mesa, Manolo, José "Polito" y "El Arilla". Nos echamos unas risas y, sobre las 9:30, nos fuimos para casa, cenamos morcilla de arroz, huevos a la plancha, queso y un poco de lomo embuchado. Un rato de tele y...a dormir.
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