
Hoy he leído que Santiago Abascal no hizo el servicio militar, pese a que no había impedimento para ello, pues estaba dentro de la quinta que sí la hizo y que él justifica que bastante mili hizo al tener que ir hasta 2011 con escolta -y pistola al cinto, o en bandolera, que más da- pues según parece, su familia, de amplia tradición franquista, fue amenazada por E.T.A. Es cierto que cuando cumplió 18 años, obtuvo una prórroga por estudios, pues estaba realizando el bachillerato, al igual que cuando cumplió 20, por estar cursando sociología en Deusto. La tercera prórroga se le concedió por cargo público, al ser nombrado concejal del PP en Llodio. En 2001, el gobierno de Aznar suprimió el servicio militar obligatorio y él, como otros, se libró de perder, como mínimo, año y pico de su vida como nos ocurrió a muchos. Lo paradójico del asunto es que ahora quiera imponer la mili obligatoria para hombres y mujeres y que aparezca con camisetas del ejército como si tuviese un recuerdo por su paso por un C.I.R y/o cuartel. La cuestión es que este personaje, propagador de noticias falsas cada vez que habla y de una radicalidad extrema y belicosa, jamás ha dado u palo al agua y ha vivido toda su vida de la política, en ocasiones, ocupando cargos creados para él y, por tanto, cobrando del erario público.
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