Sostengamos una moneda en cada mano con los brazos
extendidos. Acerquémonos a una mesa o un estante de la librería y depositemos
allí una de las monedas (tal vez debamos flexionar un poco las rodillas). Ahora
hagamos un giro de 180 grados hasta que la moneda depositada esté al alcance de
la mano que todavía tiene una moneda, cojámosla y… ¡abracadabra!, las dos
monedas estarán en la misma mano.
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