TAL DÍA COMO HOY DE...

1873, se produjo en España la abdicación del rey Amadeo de Saboya i la instauración de la I República -de efímera duración, pues se acabó el 24 de diciembre de 1874-.

Tras el exilio forzoso de la reina Isabel II, después de la Revolución de 1868 -"La Gloriosa"-, siguió en España un período conocido por la mayoría como “Sexenio revolucionario” o “Sexenio democrático”, como últimamente le han dado por denominar. Fue un tiempo en el que hubo etapas monárquícas (Amadeo I de Saboya), republicanas, con diferentes apellidos, guerras civiles (3ª Guerra carlista y de los 10 años, en Cuba), revueltas cantonales por gran parte del país, atentados terroristas (asesinato de Prim), sublevaciones militares (General Pavía, Martínez Campos), escasez de alimentos y miseria en el pueblo llano. Terminó con la sublevación de Martínez Campos en 1874 y la restauración de la monarquía borbónica en la figura de Alfonso XII.

Durante la etapa monárquica, el amadeísmo estuvo en manos del partido monárquico liberal, antiguo progresista, que tuvo como portavoces principales al Diario de Zaragoza y al Eco de Aragón. Eran también apoyos importantes el Casino monárquico liberal, el rectorado de la universidad Gerónimo Borao y sectores estudiantiles e industriales de la región. Importantes personalidades amadeístas fueron Francisco Larraz, Luis Franco y López,  , el industrial Almech, León Moncasi  y otros... La proclamación y el reinado de Amadeo no tuvo muchos seguidores en Aragón, donde predominaron los republicanos, quienes en las zonas urbanas obtuvieron en las elecciones mayoría en ayuntamientos, diputaciones y en diputados a Cortes. Marcelino Isabal fue uno de los más fervientes republicanos.
         Uno de los arcos levantados en honor aAmadeo, éste en la calle San Gil, con la presencia de los gigantes y cabezudos

Con motivo del reparto de premios de la Exposición  Aragonesa de 1868, el rey incluyó la visita a Zaragoza dentro del recorrido del viaje que realizó por tierras catalanas y riojanas en la segunda quincena del mes de septiembre de 1871. La acogida que le deparó Zaragoza, a donde llegó el día 26 por ferrocarril, no fue hostil, pero tampoco entusiasta: no quedaba muy distante en el tiempo el levantamiento republicano de 1869, aunque antes de la visita del rey se hubiese dado, con fines propagandísticos, una amplia amnistía. Apoyado por los monárquicos, contó con el silencio de los republicanos que no asistieron a los actos con el rey y el vacío de la aristocracia local. Asistió a la entrega de los premios de la Exposición Aragonesa, donde G. Borao leyó un discurso de apoyo de los monárquicos aragoneses; otros actos en su honor fueron un desfile militar el día 26, una cena en la fonda Frontis promovida por el Casino monárquico, y la erección de tres arcos triunfales, uno sufragado por el ejército, otro por el Casino y otro por «el comercio y la industria».

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