El resultado final siempre es el mismo (1/12), pero en la
vida de las madres no lo es. Imagine el lector que una madre ha de dividir una
tarta para 12 niños hambrientos. Sin duda será más fácil dividir la tarta
primero en cuatro partes iguales y luego cada parte en tres, que al revés
(primero en tres tercios y cada tercio en cuatro partes).
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