Fue un mandatario un tanto controvertido, pues lo mismo ayudó a los judíos a salvar la vida de muchos de ellos acogiéndolos en el Vaticano, en Castelgaldolfo -residencia de verano- o en iglesias, ayudó, mediante la participación de una red de conventos e iglesias a escapar de la justicia a algunos nazis criminales de guerra (Eichmann, entre ellos) tras la 2ª Guerra Mundial. También se dice, incluso, que participó en varios intentos de derrocamiento de Hitler y, estuvo en contra de los métodos del genocida y que él estuvo a punto de ser secuestrado por los nazis.
En 1944, aún en vida de Mussolini, pronunció un discurso en navidad denominado Benignitas et humanitas, que dio un impulso decisivo a la corriente política denominada Democracia Cristiana para el mundo entero por valorar, aunque con cierta cautela, la forma democrática de gobierno.
En 1949, autorizó a la Congregación de la Doctrina por la fe (eufemismo de Inquisición actual) a excomulgar a cualquier católico que militara o apoyara al Partido Comunista.
En 1953 firmó con el régimen de Franco (en la imagen) un concordato que daba base jurídica al llamado «Nacional-catolicismo» español: con notables ventajas para la Iglesia a cambio de la legitimación de aquel sistema.
En cuestiones religiosas destaca que el 1 de noviembre de 1950 y mediante la constitución apostólica Munificentissimus Deus promulgó la doctrina de Asunción de la Virgen como dogma de fe católica. Es el último dogma que la Iglesia católica ha definido hasta hoy.
También condenó públicamente la Revolución Húngara de 1956.
Resumiendo, un papa alabado y denostado por los judíos y por su actitud neutral durante la guerra. Un papa polémico que unos tachan de nazi, otros de antisemita y, los más, católicos, por supuesto, de santo.



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