EL SACO DE ROMA


Como ya os comentaba ayer, las tropas mercenarias querían cobrar su sueldo. El 5 de mayo el ejército llegaba a las puertas de Roma. La imposibilidad de pagar a los alemanes llevó a que las tropas iniciaron el asalto a Roma para saquearla. El 6 de mayo se inició el asalto a la ciudad. El ejército alemán atacó las murallas de Janículo y de la Colina Vaticana. El comandante Carlos de Borbón murió ese día por un disparo de arcabuz -el artista Benvenutto Cellini se atribuyó él mismo el tiro-. De los 189 guardias suizos que custodiaban al Papa, solo 42 sobrevivieron, pero fueron suficientes para que el pontífice Clemente VII consiguiera escapar a través de un corredor secreto desde el Vaticano hacia el Castillo de Sant’ Angelo (en la imagen de abajo), en donde se le mantendría en cautiverio. Finalmente, el papa se rendirá ante Carlos de Lannoy.




Tras la victoria y sin su comandante, se lanzaron al saqueo. Robaron en casas, iglesias, palacios, monasterios. Profanaron reliquias de la iglesia, como los cráneos de San Juan, san Pedro y san Pablo. Violaron monjas. Robaron a la población los objetos de valor y obras de arte.  Durante varios días se sucedieron episodios de violencia.
Finalmente, el 6 de junio, Clemente VII acordó pagar un rescate de 400.000 ducados a cambio de su vida, así como la cesión de varias regiones al Imperio, aunque éste solamente se pudo quedar con Módena. El 16 de febrero de 1528, el ejército imperial salió por fin de Roma con un gran botín.
                        El Saco de Roma (saqueo de Roma). Amérigo y Apaici, 1887. Museo del Prado
El saqueo de Roma produjo un gran escándalo y una gran conmoción en la Europa cristiana. Además, esta acción provocó que el nombre del Emperador quedara en entredicho. Incluso Carlos V se vio obligado a pedir disculpas formales al papa. Aunque  esas disculpas no fueron  sinceras puesto que, tras el saqueo, la propaganda imperial empezó a decir que el saco de Roma era un castigo divino por la resistencia del Papa a la reforma eclesiástica y a la convocatoria de un concilio. Se culpaba a Clemente VII de las desgracias por haber querido ser caudillo y no pastor.
Fuerzas en combate
Guarnición de Roma
• 3.000 soldados italianos
• 189 guardias suizos
• De 4.000 a 7.000 milicianos 2
Ejército Imperial
• 700 hombres de armas
• 800 caballos ligeros
• 3.000 infantes italianos
• 5.000 infantes españoles
• 10.000 lansquenetes germanos
Bajas
500 muertos, heridos o capturados
45.000 civiles muertos, heridos o exiliados
Entre 50 y 200 durante el asalto. Varios miles durante la ocupación de Roma, debido a la peste


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