Mientras pedaleo estáticamente, aprovecho para leer un rato, así se me pasa el tiempo más rápido. Ya me he trillado unas cuantas novelas de todo tipo y, ahora, estoy enganchado con el libro de Gibson que veis en la imagen. Como supongo sabéis, Ian Gibson nació en Dublín, pero, una vez conoció España, se quedó maravillado de ella e, incluso, tiene la nacionalidad desde 1984. Quizás hayáis leído algo de su prolífica obra como hispanista, sobre todo, lo referente a Lorca, a la Guerra civil del 36, a los amigos de Federico, Luis Buñuel y Dalí o, también, a D. Antonio Machado, además de otras obras con temática diferente. Lo que es muy posible que no sepáis es que los gansos fueron los artífices de su venida a España. Ian tenía que decidirse en su facultad irlandesa por cursar italiano o español, ya que era obligatoria una lengua romance. La balanza se inclinó por nuestra idioma pues Gibson, muy aficionado a la ornitología, animado por un amigo que le contó que al Parque de Doñana venían cada año miles de gansos desde las tierras septentrionales europeas, no pudo resistirse a ver el espectáculo y, para ello, se inclinó por el español. Así que, con 18 años recaló un verano por Madrid, alojándose con una familia durante los meses del estío y, en su estancia, visitó Toledo y se quedó prendado de la ciudad y comprendió, entonces, el porqué esta ciudad fuese la preferida de los miembros más afamados de la Residencia de Estudiantes, en la que cometieron todo tipo de locuras, como comenta Buñuel en su autobiografía. Continuará.

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