LA EMBAJADA DE ENRIQUE III



Tal día como hoy, 21 de mayo de 1403, Enrique III de Castilla, envió una embajada a los tártaros de Tamerlán para tratar de conseguir una alianza contra los turcos.


Enrique III de Castilla,conocido como “el Doliente”, fue hijo de Juan I de Castilla y de Leonor de Aragón. Siempre tuvo una  gran visión política, tanto interna como en sus relaciones internacionales;así lo demuestran las dos embajadas que envió al emir mongol Tamerlán “el Grande”, el último de los grandes conquistadores nómadas del Asia Central, para estrechar relaciones diplomáticas  y crear una alianza que le permitiera evitar la amenaza turca, personalizada en el sultán del Imperio Otomano. La primera de ella fue encabezada por Hernán Sánchez de Palazuelos en 1402 y la segunda, la más importante, aunque infructuosa por la muerte del emir, al frente del jefe de la Casa Real Ruy Rodríguez de Clavijo que partió de El Puerto de Santa María en 1403, acompañado de un intérprete, un fraile politólogo y un llegando a Samarkanda vía Trebisonda, Persia y Bujará (Uzbekistán) en 1404.


A su llegada, Tamerlán los recibió con grandes homenajes y fiestas, siendo presentados a los nobles de la ciudad, hasta que dos meses y medio después, les avisaron de la precaria salud de Tamerlán, - que poco después moriría - y que por razones de estado, debían emprender regreso a su país, sin acordar pacto alguno, por lo que la misión - desde el punto de vista diplomático - fue un fracaso.




Sin embargo, para los anfitriones, la embajada tuvo gran importancia, como lo muestran los recuerdos que todavía quedan, como una calle en Samarcanda, con el nombre del embajador Español y un barrio de la ciudad, que recibe el nombre de Madrid, de donde Clavijo era natural. 


                         

En las afueras de Samarcanda está el observatorio astronómico que construyó el hijo de Tamerlán, y pueden contemplarse varios frescos, en uno de ellos, puede verse a Clavijo presentando sus credenciales a Tamerlán.


La crónica de aquel viaje, incluye descripciones de costumbres y personajes orientales, que la hacen entretenida y rigurosa, convirtiéndola en uno de los libros de viajes más amenos, interesantes y precisos de la literatura medieval española. La gran obra que escribió Clavijo no fue editada hasta 1582 con el título "Historia del Gran Tamorlán e Itinerario y narración del viage, y relación de la Embaxada que Ruy Gonçalez de Clavijo le hizo, por mandado de muy poderoso Señor Rey don Henrique el Tercero de Castilla"

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