Tal día como hoy de 1525, tropas imperiales de Carlos I de España y V de Alemania, provenientes del norte de Italia, llegaron a las puertas de Roma tras haber saqueado varias ciudades en el conflicto que se llevó a cabo entre el Sacro Imperio Germánico y la Liga de Cognac (1526-1529, la alianza del Papado, Francia, Milán, Venecia y Florencia.
El papa Clemente VII -más tarde sería fiel aliado de Carlos V- dio su apoyo a Francia en un intento por alterar el equilibrio de fuerzas en la región, y para liberar al Papado de lo que muchos consideraban la «dominación imperial» del Sacro Imperio Romano Germánico. En los primeros enfrentamientos, las tropas imperiales, en clara inferioridad numérica, apenas lograron mantenerse, pero tras diversas victorias militares y la conquista de Milán las tropas imperiales se hicieron con el dominio del norte de Italia. El ejército del emperador derrotó al ejército francés en Italia, pero no hubo fondos disponibles para pagar a los soldados. Los soldados imperiales se amotinaron y forzaron a sus generales a dirigirse hacia Roma para tomarla y saquearla, como así sucedería al día siguiente. Pero esto, lo dejaremos para mañana.

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