TAL DÍA COMO HOY DE...


1982, se produjeron en Alba de Tormes (Salamanca) unos acontecimientos en los que se vio implicado el famoso "papa" Clemente, el de "no te quedes con la gente", que cantaba el difunto Carlos Cano en el tema "El milagro del Palmar". El motivo, según testimonios, es que quería llevarse las reliquias de Santa Teresa a Sevilla y se armó la marimorena.


El autodenominado papa Clemente fue el fundador y jefe espiritual de la Iglesia Cristiana Palmariana de los Carmelitas de la Santa Faz, comunidad religiosa desvinculada de la Iglesia Católica. El origen de esta comunidad herética se encuentra en las supuestas apariciones marianas acaecidas por los años sesenta de la pasada centuria en El Palmar de Troya, pedanía del pueblo sevillano de Utrera.


Así relata un paisano de Alba de Tormes, de 64 años de edad los sucesos:

"¡Ah! Eso…, yo ya no estaba allí en Alba. Yo estaba en Guijuelo entonces y ya no lo sé muy bien. Pero tengo oído…, –yo ya no estaba allí–, tengo oído… Yo se lo he oído contar a un hermano mío, que se halló en este tema, que fue uno de los promo…, fue uno de los promotores de esto. Este… Verás, verás cómo fue.

Este hombre llegó con… El papa Clemente llegó con otros tres o cuatro curas más a enseñar la reli…, a ver allí a Santa Teresa. Entonces, había una misa allí entonces, que iban a misa…, estaban los cuatro…, las cuatro beatas, las cuatro beatas, como iba…, pasa en tos los pueblos. Más de ocho o diez mujeres, -no van a misa por las mañanas-, o doce mujeres y el cura. Y dice la misa y tal.

Y entonces, pues terminó la misa y estaban allí. Llegó una excursión, que allí había siempre excursiones, y entraron a ver lo de Santa Teresa, la reliquia de Santa Teresa.


Y este, pues… Y, ¡claro!, el papa Clemente este dijo que eso nada, que eso así no, que eso era una mentira, que eso era tal, que… que pa`cá, que pa`llá… Que eso… nada, que aquello era falso, que allí de Santa Teresa no había nada, que tal… Que la verdadera Santa Teresa la tenían ellos en Sevilla. Y que aprovechando que estaban allí, que se iban a llevar to lo que había allí pa` con lo suyo.

¡Claro!, la gente que hubo allí, la…, alguna mujer de las que estaba allí salió diciéndolo a la calle:

–¡Oye, que se llevan a Santa Teresa, que tal, que cual…!

Se llegaron, y no veas la que se organizó… Llegaron pa` dentro y, ¡bueno!, prepararon una de aquí te espero. Y se congregó to`l pueblo allí en… ¡Vamos!, en una hora se congregó to`l pueblo. Las voces…, corrieron las voces y todos a una, como, como en Fuenteovejuna. Llegaron allí armaos con todo: con palos, con horcas, con… tal, con hoces, con cuchillos, con navajas, con todo.

Y incluso había unos albañiles recorriendo un tejao, haciendo…, arreglando un tejao, y esos mismos albañiles, las tejas viejas y cosas que tenían por allí y tal, pues en el momento ese, pues cuando salía la gente, las tiraban desde el tejao para darlos a ellos y para, para amedrantarlos, más que para darlos, para amedrantarlos.

Y, ¡claro!, todo eso pasó, se montaron en el coche, ya llegaron abajo:

–¡Que si se la llevan! ¡Que si no se la llevan! ¡Que no se la llevan!

¡Pum! Los bajaron del coche. Unos decían que se la llevaban, otros que no… Los barullos que hay en esas, en esas cosas.



Y los bajaron del coche, cogieron el coche y le tiraron al río. Entre unos pocos cogieron el coche allí, le dieron la vuelta al muro y, ¡buh!, pa`l río. Y menos mal que bajaron al papa Clemente, si no… Tuvo que ir una…, un autocar de antidisturbios de aquí de Salamanca. Se preparó una pero, pero, pero gorda… ¡Sí, sí, sí!

¡Claro! Él armó… Él se pensó que aquello no tenía importancia. Y, ¡claro!, tenía mucha, mucha porque, además, allí los, los…, rápido los, los trincaron ipso facto. Se preparó un cisco de la leche. Y el tío porque se bajó del coche… Si no se baja del coche, va el coche y to con él al río. El coche no cayó al río, cayó allí fuera de…, a la orilla del río. Pero, ¡claro!, el coche quedó esbaratao…, hecho polvo".

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