INCIDENTE

Corrían los primeros años 40. El régimen de Franco campaba por sus respetos y uno de sus principales rostros era el del general Millán Astray, fundador de la Legión, cuyo historial -al del general, me refiero- en dos durísimos conflictos como la Guerra de Marruecos -en la que tuvo a Franco a sus órdenes- y la Guerra Civil es fácilmente localizable, y sobre cuyo estado mental hay opiniones diversas. 'Viva la Muerte' y 'Muera la Inteligencia' son dos de sus divisas más conocidas. Sus muchas mutilaciones (un ojo, un brazo...) le daban un tinte siniestro pero eran claras muestras de su fiereza personal.
Este personaje consideraba España como tierra por él conquistada tras la Guerra Civil. Como conspicuo madridista que era, iba a cada partido a Chamartín, por supuesto sin pedir permiso. Y de la misma manera se acomodaba en un sector del palco que acotaban los cuatro legionarios armados con subfusil que perpetuamente le escoltaban.
A Santiago Bernabéu, recién llegado a la presidencia, tal cosa le repateaba, pero como era impensable prohibirle la entrada al general -o tan siquiera sugerirle que pidiera permiso- tomó otra medida. En cierto partido, el sector de palco en que se sentaba Millán Astray apareció vallado y con un cartel de 'obras' -según parece, por indicaciones de Bernabéu al haberse propasado el tuerto con una dama-. Millán llegó e hizo caso omiso. Los legionarios desmontaron las vallas y se sentó a ver el partido. Tras el mismo, se trabó de palabra con Santiago Bernabéu y, según cuentan las crónicas, le retó a duelo a pistola.
Don Santiago se asustó un tanto, claro, y echó mano de las altas esferas. Llamó al general Moscardó, pero éste se puso de parte de Millán y exigió que Bernabéu se discupase. Después a su amigo Muñoz Grandes, recién llegado de la División Azul y este, con más mando, dijo a Millán que su autoridad no llegaba al palco de Chamartín, y se abstuviera de entrar allí y poner en ridículo a todo el Régimen.


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