LA CONCORDIA DE VILLAFRANCA DEL PENEDÉS



De muchos es conocida la animadversión que Juan II de Aragón y su hijo Carlos, el Príncipe de Viana, vástago tenido con su primera mujer Blanca de Navarra, se tenían por cuestiones territoriales y sucesorias. 


En 1461, Carlos fue detenido por apoyar a los enemigos del rey y los catalanes, ante este hecho, se sublevaron. Para evitar una confrontación bélica y este primer intento de emancipación catalana, el monarca aragonés firmó con la Diputación del General de Cataluña la llamada Concordia de Villfranca del Penedés tal día como hoy del año señalado. El pacto se llevó a cabo a través de su segunda mujer Juana Enríquez. Entre las condiciones impuestas por los catalanes, aparte de la liberación del príncipe, lograron que éste fuese jurado como primogénito en todas sus tierras y reinos, que le nombrara lugarteniente de Cataluña y que, sólo en caso de que Carlos muriera sin hijos legítimos, le sucediera el infante Fernando -más tarde Fernando  II-. El caso es que Carlos murió en extrañas circunstancias -se especula que Juan lo envenenó, aunque el príncipe ya se encontraba enfermo- el 21 de septiembre de 1461. 


Carlos se había casado con Inés de Cléveris (Agnes de Cléves) -en la imagen-, una borgoñona de buena familia, pero con escasos recursos económicos. De todas formas, eran sonadas las fiestas y banquetes que se celebraban en el castillo de Olite (Navarra), residencia oficial del príncipe, por cualquier asunto, pues ella había traído consigo  las costumbres más abiertas que había en Francia por aquel entonces. No tuvieron hijos e Inés murió en 1448 a los 26 años. El príncipe fue viudo el resto de su vida, aunque sí se le reconoce una hija con María de Armendáriz, una dama de la corte.

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