Siguiendo con el recorrido de José Mª, esta vez subimos a lo más alto de la colina de Montmatre. Por cierto, el topónimo tiene dos versiones de procedencia: Monte de Marte y Monte del Martirio.
La Basílica del Sagrado Corazón (Sacré-Coeur), es uno de los lugares sagrados más importantes de París y uno de los sitios más visitados por los turistas
La construcción la decidió la Asamblea Nacional en 1873, en homenaje a los muertos franceses en la guerra franco-prusiana y para expiar la impiedad del 2º Imperio francés y fue sufragada, íntegramente, por suscripción popular.
La basílica, obra de Paul Abadie, comenzó a construirse en 1875 y se terminó en 1914, pero no sería hasta el final de la 1ª Guerra Mundial cuando fue consagrada y abierta al culto el 16 de octubre de 1919. Su estilo arquitectónico es neobizantino.
Plano de la basílica donde se aprecia la cruz griega, la torre en el ábside y las cúpulas o domos, siendo la central la más significativa.
Las dimensiones del Sacré Coeur hablan por sí solas: 83 metros de longitud, 35 metros de anchura y una torre de 83 metros de altura. En el ábside, una inmensa torre cuadrada en la que se encuentra la enorme campana (3 m. de diámetro y 18.550 kg de peso) ofrecida por la diócesis de Chambéry y conocida como La Savoyarde. Hay que destacar, también, su famosa cripta, pero no merece la pena pagar para verla.
Para llegar al lugar, lo mejor es el metro, y bajarse en Anvers. Subes la calle Steinkerque, llena de tiendas de recuerdos y otros objetos, además de algún establecimiento hostelero y te encuentras con la place de Saint Pierre, a los pies del montículo. La última vez que estuve, los trileros copaban la calzada, hasta que veían a un gendarme en bicicleta acercarse al lugar, pero cuando se alejaba, volvían a su actividad. La primera vez que subí, lo hice a pie, es decir, los 197 escalones del tirón, pero entonces era yo veinteañero. La segunda vez, usé el funicular construido en 1900 para subir, aunque bajé a pie.
De lo más interesante es la plaza bohemia de los pintores y retratistas (Place du Tertre-Plaza del Montículo) y sus emblemáticos cafés y restaurantes (como el afamado Chez La mére Catherine). Allí vivió Picasso cuando era pobre y otros pintores bohemios impresionistas y cubistas. Cercano a la plaza se encuentra un museo dedicado a Dalí.
(La foto de más arriba es la enviada por JMTP).



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