VISITA A JEREZ


Un año antes de morir Juanito Llovet,  nos dimos un garbeo por Jerez acompañados por "Er Ninio de Eré". Primero estuvimos por el mercado y luego fuimos de tabancos. Un tabanco es como una taberna, más o menos grande, en los que se despacha vino a granel -o embotellado- y se acompaña de algunas tapas de la zona. En alguno de ellos suele haber conciertos de flamenco cada dos por tres. Juan llevaba, como podéis comprobar, unas gafas que parecían dos televisores, siempre nos metíamos con él, pero él siempre decía que era con las que mejor veía -tenía varias-. Ese día cogimos un medio tablón de tantos tabancos que recorrimos. De vez en cuando, me vienen a la memoria momentos en los que he disfrutado en mi vida. Soy un nostálgico.

1 comentario:

Teresa dijo...

A nuestra edad la nostalgia es inevitable, a veces sirve hasta de terapia.