Tal día como hoy de 1936 llegaron a España los primeros brigadistas internacionales que establecieron su base en la provincia de Albacete.
Las Brigadas internacionales fueron unidades militares que lucharon junto a las tropas republicanas para combarir a las formaciones rebeldes de Franco ayudadas por nazis alemanes y fascistas italianos. Según los estudios realizados, unos 60.000 brigadistas participaron en los combates y, 15.000 de ellos morirían como consecuencia de ello.
Pero no fueron estos extranjeros los primeros en luchar contra los sublevados, algunos franceses, alemanes e italianos que habían salido de su país por pertenecer a organizaciones anarquistas o comunistas (sobre todo, de los dos últimos países en los que ya estaban establecidos los regímenes totalitarios, participaron desde el primer momento del estallido de la guerra. También lo hicieron muchos de los atletas que iban a participar el día siguiente en la Olimpiada Popular organizada en Barcelona por Lluís Companys y que se unieron en una brigada propia, muriendo el atleta austriaco Mechter el 19 de julio, considerado el primer brigadista caído en combate. En agosto entró en combate en Irún el batallón Commune de Paris, compuesto sobre todo por franceses y belgas al mando de Jules Dumont.
La idea original de la creación de las Brigadas Internacionales se presentó en Moscú en septiembre de 1936, donde la Komintern trataba de captar voluntarios comunistas y no comunistas para participar en apoyo de los republicanos españoles en la guerra. El Gobierno de la República no se decidió al inicio por aceptar la propuesta, pero en octubre cambió de opinión debido al avance de los sublevados hacia Madrid que evidenció la crítica situación militar de la República.
La sede internacional de reclutamiento se estableció en París bajo la dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética y el Partido Comunista francés.
Las movilizaciones en favor de reclutas para las Brigadas Internacionales se extendieron por toda Europa y luego por Estados Unidos, pero en países como Alemania e Italia se identificaron como el primer paso para combatir en batalla al fascismo y al nazismo, que ya había establecido dictaduras en ambos Estados.
Las primeras Brigadas formadas (XI, XII y XIII) estaban compuestas mayoritariamente por franceses, belgas, italianos y alemanes voluntarios. Dentro de cada brigada se constituyeron batallones, generalmente de miembros de la misma nacionalidad para facilitar las comunicaciones entre los integrantes.



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