EL ASUNTO DE QUEVEDO CON DON LUIS PACHECO


Según el biógrafo de Quevedo el eclesiástico Pablo Antonio de Tarsia, en 1608 -el escritor tenía 28 años-, en la casa del presidente de Castilla, entre las personas que allí se encontraban estaban el poeta y el maestro de armas D. Luis Pacheco de Narváez. Acababa de ver la luz la obra de este último “Cien conclusiones sobre las armas” y se charlaba acerca de su contenido. Quevedo, espadachín de "Destreza común",  objetó que se afirmara en la obra que un determinado lance era imparable y sin posibilidad de respuesta, siendo tal cosa falsa y se ofrecía a demostrarlo. La concurrencia les invitó a que probasen con las armas en la mano quién tenía la razón, y Pacheco se mostró remiso arguyendo que la ciencia que emanaba del libro era incontestable de todo punto y que en esa reunión se estaba para hablar y no para usar la espada, pero la presión de la concurrencia hizo que los dos acaben desenvainando. El lance terminó inmediatamente con un golpe de la espada de Quevedo en el sombrero del maestro, descubriéndole y dejándole en vergüenza ante toda la reunión.​

Otra versión de esta historia, en lo que con seguridad parece ser un mito, añade que D. Francisco estaba sentado y que había pedido permiso para batirse así por su cojera. En todo caso, no hay pruebas documentales fidedignas que respalden estas versiones. Teniendo en cuenta que Quevedo, en ese año, apenas había publicado obras relevantes y que no era una persona de importancia alguna aún (a excepción de los títulos que ostentaba y sus protectores), mientras que Pacheco disfrutaba de la amistad de la mayoría de los intelectuales de Madrid y nobles de la Corte, resulta una anécdota poco convincente. Ni siquiera hay pruebas que demuestren la presunta habilidad de Quevedo en esgrima, mientras que Pacheco era un reconocido maestro de armas en todos los ámbitos, nacionales e internacionales y que  años después, en 1624, fue nombrado por el rey, Maestro mayor de Armas del reino de España.​
No está claro si este lance pudo ser el que provocó que entre ambos sucediera un odio irreconciliable (más bien parece que la rivalidad es anterior); aunque lo único seguro es que Quevedo ridiculizaba a Pacheco y la Verdadera Destreza (Nueva técnica de esgrima) en varios de sus escritos, siendo la obra más notoria, su novelaEl Buscón. Sea cual fuere la causa de tal enemistad, como respuesta, Pacheco fue uno, entre muchos, de los que denunciaron a Quevedo ante la Inquisición por sus escritos irreverentes y blasfemos.

Hasta aquí, la anécdota; la verdad, en la dirección de abajo:

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