1064, moría Ramiro I, considerado el primer rey de Aragón.
A la muerte de su padre Sancho III "El Mayor" el 18 de octubre de 1035, las posesiones del reino de Pamplona se fragmentaron, correspondiéndole a Ramiro las tierras que abarcaban entre Vadoluengo (en Sangüesa, sobre el río Aragón) y Matidero (en Sobrarbe), es decir, un territorio que comprendía la actual Jacetania, los valles de Ansó, Echo, Canfranc y Tena, la cuenca media del río Gállego, las depresiones interiores de las sierras del Prepirineo y el norte de las Cinco Villas. Le fueron asignadas, igualmente, diversas localidades en Aibar, los alrededores de Pamplona, Estella y La Rioja, mientras que sus hermanos García y Gonzalo consiguieron algunas fortificaciones situadas dentro del Reino aragonés, en particular Petilla, Ruesta y Loarre. Ramiro I, como pone de manifiesto el propio documento original de la concesión de Sancho III, juró fidelidad y ayuda militar a García Sánchez, el futuro rey navarro, lo que sugiere que el diseño general de la división contemplaba la sumisión feudal de los tres dirigentes implicados (Ramiro, Fernando y Gonzalo) a la rama central de la dinastía.
Su primera acción contra los musulmanes en el 1057 fue un desastre. Con la complicidad de algunos moros y mozárabes, intentó la conquista de la Sotonera islamizada y de la importante plaza de Bolea, seguramente como primer paso hacia la toma de la ciudad de Huesca. No tuvo éxito y sus cómplices fueron duramente castigados. Decidido a presentar batalla en otros frentes, confió el gobierno rutinario de Aragón a su hijo y futuro rey Sancho Ramírez, para dedicarse a un ambicioso plan contra la taifa de Lérida en la Baja Ribagorza y contra la de Zaragoza en el Somontano de Barbastro. En septiembre de 1058, los condes aliados Ermengol III de Urgel y Ramón Berenguer I de Barcelona poseían los castillos de Purroy de la Solana y Pilzán. No debió de quedar al margen de la alianza Ramiro I, el cual casó a su hija Sancha con el conde de Urgel que era pariente del barcelonés. En 1062 había conquistado ya la plaza de Benabarre y las poblaciones situadas entre los ríos Guart y Noguera y los condes se habían repartido los castillos meridionales de la zona, que reconocieron pertenecer a la jurisdicción condal de Ribagorza.
El inmediato objetivo fue la conquista de Graus y Barbastro por los ejércitos mandados por Ramiro I y el conde Ermengol III de Urgel. No tuvo suerte el aragonés, que fue muerto en el asedio de Graus el 8-III-1064 en lucha con los soldados de la taifa de Zaragoza, ayudados quizá por hombres del rey de Castilla. A pesar del revés sufrido por los cristianos, Ermengol III, yerno de Ramiro I, coronó el plan con la toma de la ciudad de Barbastro en agosto del mismo año, ciudad que incorporó al reino de su cuñado, el rey Sancho Ramírez.

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