Siento mucho su pérdida, aún teniendo en cuenta las circunstancias en las que sobrevivía, pues Marisa fue para mí como una hermana mayor. Ella me quería mucho y yo la adoraba. En mi infancia pasé muchas horas en su casa o en casa de mi abuelo "Caño" jugando con ella y, cuando ya era mocito, me acompañaba a comprar ropa y zapatos a la calle Cerdán.
Marisa y Luis tuvieron una hja, Marisica, que murió a los 20 años más o menos. Siempre que volvía de Zaragoza entraba en su casa del Camino Real y merendaba con ella, pues era muy glotona y, aunque ya se había despachado lo suyo, aprovechaba para volver a comer. Un encanto, mi sobrina.
Yo llevaba ya varios años que no veía a mi prima, no me conocía y me entristecía mucho, así que prefería recordarla como antes, alegre, jovial, risueña, activa, guisadora...Me emociono al recordarla e, incluso, se me han saltado las lágrimas. Siento no poder estar allí, aunque las momentos actuales no sean propicios para ello, pero mehubiera gustado acompañar a Luis en estos duros momentos.
Descansa en paz Marisa y tú también, Luis, que has estado al pie del cañón sin descanso y dando lo mejor de ti. Un abrazo muy fuerte.
(En la imagen, el día de su boda junto a sus primos Joaquín (mi hermano) y Luisita y Pilar. Yo no estoy en la foto, pues me encontraba estudiando en el Seminario, pero mi padre vino a buscarme y sí participé en la comida que, por cierto, se celebró en el Hotel Bilbaino, en el barrio de San Pablo).
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