SECTAS

LOS FLAGELANTES.-



Bajo este nombre se amparaba una secta impulsada en el siglo XIII por Rainieri, un monje dominico italiano natural de Perugia. Para combatir las calamidades y pestes que azotaban a numerosas regiones de Italia, y ante el malestar popular de la época, el monje aconsejaba seguir unas crueles penitencias. El sufrimiento y el odio al cuerpo eran la única vía para la salvación del alma.

Los miembros de esta secta iniciaron sus andanzas tras agruparse en cofradías disciplinadas. Estas iban de aldea en aldea portando una cruz por este motivo también se los conoce como cruciferi y con el torso desnudo. En sus procesiones entonaban cánticos religiosos. a la vez que se flagelaban hasta sangra con látigos rematados en puntas metálicas.

En la etapa de la Peste Negra (S.XIV), los flagelantes caminaban en grupos orando y se auto castigaban pidiendo perdón por sus pecados y por los demás, pues pensaban que eran los culpables de la ira de Dios.

Para que la penitencia fuera más intensa, en ocasiones utilizaban flagelos con cada una de sus colas acabadas en puntas de metal, a las que se conocía como “escorpiones”. Después de la flagelación se vol entonaban alabanzas a la Virgen y los miembros de la hermandad retomaban la flagelación. Este ritual se repetía 3 o 5 veces. El frenesí se hacía cada vez más violento, especialmente en las ceremonias más importantes, en las que no era infrecuente que alguno de los flagelantes muriera durante la penitencia.

El espectáculo suscitaba el apoyo popular, pues consideraban a los autolesionados como mártires del cristianismo. Sin embargo, enseguida se les relacionó, directa o indirectamente, con los progroms antijudíos, se les culpó de propagar la peste por sus continuos desplazamientos y, lo que ocasionó su fin, se atrevieron a criticar a la Iglesia católica, y esta contraatacó  y el 20 de octubre de 1349, el Papa Clemente VI promulgó la bula Inter Sollicitudines condenando sus acciones y ordenando la persecución de los miembros de la secta, que concluyó con el apresamiento de los cabecillas flagelantes y su ejecución. La secta prácticamente desapareció, salvo en Alemania.

De los que actualmente se flagelan, hablaré otro día.

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