Cuando comunistas y anarquistas se mataron entre ellos
Sede del PSUC
El 3 de mayo de 1937 por la tarde, el gobierno de la Generalitat de Catalunya envió tres camionetas cargadas de guardias de asalto para intentar desalojar del edificio de la Telefónica en Barcelona a los trabajadores de la CNT que lo ocupaban desde las jornadas de julio de 1936. Éstos respondieron al ataque y se corrió la voz por la ciudad de que uno de los símbolos del poder conquistado meses antes a los militares sublevados estaba siendo atacado.
Allí acudieron anarquistas armados a ayudar a los sitiados y las barricadas volvieron a la ciudad. Detrás de ellas, antiguos milicianos que se habían negado a incorporarse al nuevo ejército, jóvenes libertarios, anarquistas de la F.A.I. (Federación Anarquista Internacional) y militantes del POUM se enfrentaban a las fuerzas de seguridad, a los socialistas y a los comunistas. Se iniciaba así, un conflicto que que acabó el 6 de mayo con una dura y sangrienta represión. Previamente, el gobierno de Largo Caballero, que residía en Valencia, acordó enviar a dos ministros anarquistas García Oliver y Federica Montseny, junto con algunos dirigentes de la CNT y de la UGT tratar de frenar los enfrentamientos, pero los intentos de pacificación fueron infructuosos.
Al no tener éxito las negociaciones, salieron de Valencia cerca de 5000 guardias que, ayudados por militantes del PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña), acabaron con la resistencia no sin antes haber dejado un saldo de 400 muertos y más de 1000 heridos.
El POUM, que había sido falsamente acusado de haber provocado el conflicto, fue perseguido y el día 16 de junio sería secuestrado por la policía estalinista Andreu Nin y el POUM se ilegalizó.
Sobre qué pasó con Nin, sigue siendo un misterio, aunque se cree que fue asesinado en Alcalá de Henares o Madrid por orden soviética, pero no hay nada confirmado. Lo cierto es que, definitivamente, desapareció.




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