BARCELONA, MAYO DE 1937

Cuando comunistas y anarquistas se mataron entre ellos


Sede del PSUC

La rivalidad entre partidos comunistas catalanes  en los primeros meses de la guerra fue notoria. Estalinistas del PSUC (Partido Socialista Unificado de Catalunya) y troskistas del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) aspiraban  a tener bajo su hegemonía a la UGT (Unión General de Trabajadores) y no se podían ver, pues los primeros catalogaban a los segundos como agentes del fascismo internacional, lo que les llevó a ser apartados del gobierno de la Generalitat. Un barco soviético cargado de provisiones contribuyó a que la gente se posicionará a favor del estalinismo. Por otra parte, con Campanys en el Gobierno, una reestructuración en la policía y problemas con el desarme de algunos grupos, unido a acontecimientos violentos con derramamiento de sangre, fueron los que contribuyeron a que la CNT (Confederación Nacional del Trabajo) llegara a tomar la decisión de estar a la defensiva y obligó a sus afiliados a que no se dejasen desarmar bajo ningún concepto. Con todos los imponderables en contra, se precipitaron los acontecimientos y el enfrentamiento ya era inevitable.

El 3 de mayo de 1937 por la tarde, el gobierno de la Generalitat de Catalunya envió tres camionetas cargadas de guardias de asalto para intentar desalojar del edificio de la Telefónica en Barcelona a los trabajadores de la CNT  que lo ocupaban desde las jornadas de julio de 1936. Éstos respondieron al ataque y se corrió la voz por la ciudad de que uno de los símbolos del poder conquistado meses antes a los militares sublevados estaba siendo atacado. 

Allí acudieron anarquistas armados a ayudar a los sitiados y las barricadas volvieron a la ciudad. Detrás de ellas, antiguos milicianos que se habían negado a incorporarse al nuevo ejército, jóvenes libertarios, anarquistas de la F.A.I. (Federación Anarquista Internacional) y militantes  del POUM  se enfrentaban a las fuerzas de seguridad, a los socialistas y a los comunistas. Se iniciaba así,  un conflicto que  que acabó el 6 de mayo con una dura y sangrienta represión. Previamente, el gobierno de Largo Caballero, que residía en Valencia, acordó enviar a dos ministros anarquistas García Oliver y Federica Montseny, junto con algunos dirigentes de la CNT y de la UGT tratar de frenar los enfrentamientos, pero los intentos de pacificación fueron infructuosos.



 Al no tener éxito las negociaciones, salieron de Valencia cerca de 5000 guardias que, ayudados por militantes del PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña), acabaron con la resistencia no sin antes haber dejado un saldo de 400 muertos y más de 1000 heridos.

El  POUM, que había sido falsamente acusado de haber provocado el conflicto, fue perseguido y el día 16 de junio sería secuestrado por la policía estalinista Andreu Nin y el POUM se ilegalizó.

Sobre qué pasó con Nin, sigue siendo un misterio, aunque se cree que fue asesinado en Alcalá de Henares o Madrid por orden soviética, pero no hay nada confirmado. Lo cierto es que, definitivamente, desapareció.



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