Ya escribí hace un tiempo sobre cómo volveremos a la vida cotidiana dentro de poco y sigo ratificándome en lo que puse, item más, entonces creo recordar que me referí a que no saldríamos ni mejores ni peores -los que salgan o salgamos, pues los que se quedaron, desgraciadamente no van a gozar de esa condición-, sino más pobres; pero ahora, añado, vamos a salir más distanciados, y no en el término literal de la palabra, más enfrentados ideológicamente y, además, pienso que va a ser irreparable. En esta cincuentena de días que llevamos confinados hemos podido comprobar como se ha radicalizado la política, como los bulos han conseguido encontronazos en las redes sociales, como hay familiares que han dejado de hablarse por la intoxicación de las publicaciones por lenguas bífidas y viperinas, llenas de mala sangre y atiborradas de odio.
Gil Robles en el Parlamento defendiéndose de los sucesos de 1934
El diputado Díaz Ramos interviniendo
También en el bando ganador de las elecciones, es decir, los partidos que conformaron el frente Popular, había una oratoria que se lanzaba a la yugular contra los voceros pregolpistas, Dolores Ibarruri "La Pasionaria", Díaz Ramos...por ejemplo.
Conclusión, miedo me da.



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