REFLEXIONES


Ya escribí hace un tiempo sobre cómo volveremos a la vida cotidiana dentro de poco y sigo ratificándome en lo que puse, item más, entonces creo recordar que me referí a que no saldríamos ni mejores ni peores -los que salgan o salgamos, pues los que se quedaron, desgraciadamente no van a gozar de esa condición-, sino más pobres; pero ahora, añado,  vamos a salir más distanciados, y no en el término literal de la palabra, más enfrentados ideológicamente y, además, pienso que va a ser irreparable. En esta cincuentena de días que llevamos confinados hemos podido comprobar como se ha radicalizado la política, como los bulos han conseguido encontronazos en las redes sociales, como hay familiares que han dejado de hablarse por la intoxicación de las publicaciones por lenguas bífidas y viperinas, llenas de mala sangre y atiborradas de odio.

Gil Robles en el Parlamento defendiéndose de los sucesos de 1934

Estos días me ha dado por leer algunas de las sesiones del Congreso de los Diputados en los meses previos a la guerra civil de 1936/39 y los discursos difieren en el contenido, pues la situación era distinta, pero no en la forma. Las derechas "calentaban" las calles a diario y llevaban al Parlamento la grave situación en la que se encontraba España donde los grandes oradores como Gil Robles, Calvo Sotelo y otros soltaban soflamas caóticas y bulos de gran calibre para intentar derrocar al gobierno legalmente constituido mencionando en numerosas ocasiones la intervención armada del ejército ¿os suena?
El diputado Díaz Ramos interviniendo

También en el bando ganador de las elecciones, es decir, los partidos que conformaron el frente Popular, había una oratoria que se lanzaba a la yugular contra los voceros pregolpistas, Dolores Ibarruri "La Pasionaria", Díaz Ramos...por ejemplo.
Conclusión, miedo me da.

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