Acabo de leer un artículo que me ha dejado anonadado. Un tal Pla Ventura sale en defensa de Abascal por haber asistido a la polémica corrida de toros que se celebró este verano en El Puerto de Santa María y que todavía se está investigando si el aforo fue mayor del permitido a la vista de las imágenes que se publicaron. Bien pues este medio pluma, no es que haga una defensa a ultranza de la presencia en el coso taurino del líder ultraderechista, sino que lo ensalza y le coloca calificativos como el más culto -por escribir un libro con el denostado Sánchez Dragó-, el más preparado de todos los políticos, el más honesto, el que puede llevarnos a conseguir un mundo mejor, un político sensato...
En el capítulo de descalificaciones hacia los que criticaron el asunto emplea términos como, putrefactos, apestosos, ratas de alcantarilla, maricones, hijos de puta, cerdos, gentuza, malditos, burros, criminales, indeseables...
Convendréis conmigo que quien utiliza esa sarta de calificativos, primero, pierde la razón; segundo, no es demócrata y, tercero, el odio le emana por todos los poros de su cuerpo.
J.I.D.
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