Este contorsionista que veis acurrucado en la ventana es el hijo del dueño del bazar chino que hay en la avenida de La Paz. Las fotos son de dos días seguidos y el chaval no debe dormir bien por la noche y como un gorrión en una canalera, se coloca en una posición imposible para sestear y, lo que es más sorprendente, no se baja para dar la vuelta. De aquí al Circo del Sol hay un paso.
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