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ZARAGOZA ANTIGUA
P.º del General Mola 1972
Foto Luis Serrano. 1972.
En el paseo del General Mola perduraba el impresionante hotelito de Emerenciano García, una joya modernista con mayúsculas en el nº 54, erigida siguiendo el proyecto firmado en 1909 por Manuel Martínez de Ubago, autor también del precioso Quiosco de la Música levantado para la Exposición Hispano-Francesa de 1908.
Al igual que la verja del jardín, su mirador en el chaflán presentaba unas preciosas labores con motivos vegetales de forja y la esquina estaba rematada por un torreón, en origen cubierta por un cupulín posteriormente eliminado, aportando una graciosa asimetría a su remate aterrazado, completada por un piñón escalonado de ritmos curvos de ecos gaudinianos, inspirados en obras como la barcelonesa casa Calvet, destacando en la planta noble una ventana bajo un arco parabólico tan característicos en la obra de Gaudí (a la derecha).
Habilitado como Ambulatorio del paseo del General Mola de la Seguridad Social, fue clausurado de esa función a finales de 1972 con motivo de la apertura del nuevo Ambulatorio de San José.
La casa fue derribada en 1976, a pesar de que se trataba de uno de los mejores y más bellos ejemplos del Modernismo zaragozano. La demolición fue comenzada sin licencia municipal y, aunque el Ayuntamiento ordenó su paralización inmediata, finalmente fue derribado, por la política de los hechos consumados, y levantado lo que hoy podemos contemplar cuando pasamos por esa zona.
La imagen muestra también el edificio que ocupaba el nº 50, menos vistoso y llamativo, pero que hoy figuraría en cualquier guía arquitectónica como a preservar. Fue piqueteado, y sustituido por otro mastodonte del montón.
Y en medio, el nº 52, abandonado, pero menos intimidado por sus vecinos como pocos años después, cuando quede emparedado entre bloques de cemento, cristal y postmodernez, hasta que también sea piqueteado a finales de los años 90.
LECTURA
UN POCO DE ITALIA EN ZARAGOZA
El 21 de diciembre de 1936, un convoy marítimo con 3000 soldados italianos se dirigía al puerto de Cádiz donde desembarcarían al día siguiente. Eran los conocidos como "camisas negras" (Camicie Nere).
Franco había pedido ayuda militar a Mussolini, pero solo armamento, no tropas. Así fue inicialmente y los aviones italianos ayudaron a trasladar a las tropas situadas en África a la península, además de participar en los bombardeos de Madrid. Mussolini, sin embargo, que se creía el "rey del mambo" como gran fascista que era, creía que sus tropas serían suficientes para ganar la guerra, pues acababan de hacer un buen papel en Libia y, sobre todo, en la segunda guerra etíope-italiana de 1935, en la que el territorio africano pasó a manos de los italianos.
En febrero del 37 llegaron más contingentes italianos a España hasta alcanzar la cifra de 44.000 y la fuerza recibió la denominación oficial de Corpo Truppe Volontarie, al mando del general Mario Roatta y organizado en cuatro divisiones puramente italianas y dos mixtas italo-españolas:
* Agrupación de carros de asalto y autos blindados
* División Littorio.
* División Dio lo Vuole.
* División Fiamme Nere.
* División Penne Nere.
La única totalmente motorizada fue la Littorio. Todas poseían tanques, vehículos blindados y artillería (incluida la anti-aérea).
Tras la toma de Málaga por las tropas italianas, Mussolini sintió la necesidad de realizar una gran operación militar que demostrase la capacidad de su ejército en el combate, convenciendo al bando nacionalista para cooperar en una operación de gran alcance en la ofensiva general sobre Madrid. Esa operación se conocería posteriormente como la batalla de Guadalajara y fue un desastre para el Corpo Truppe Volontarie. Se cuenta que los republicanos, al ver los vehículos atascados gritaba a los italianos: ¡Menos camiones y más coones! o que un oficial español gritó: ¡A las bayonetas! y los italianos entendieron ¡a las camionetas! Los italianos, según parece, aunque hay otras versiones, estaban poco motivados y su ardor guerrero brillaba por su ausencia, por lo que en la tropa nacional llevaban fama de cobardes y maricones.
En cualquier caso, y gracias además, a la aportación alemana, Franco ganó la guerra, algo que no hubiese sucedido sin el envío de combatientes y material bélico, sobre todo, aéreo. Después, como ya sabéis, esta ayuda, que suelen sacar poco a la luz los medios afines al franquismo, se abonó a los respectivos países, llegando a superar la cuantía del oro que la República entregó a a Moscú por su ayuda militar.
En Zaragoza, junto a la iglesia de San Antonio, al final del parque Pignatelli, se halla la Torre de los Italianos, construcción que ordenó realiza Mussolini para albergar los cuerpos de los soldados muertos en la contienda. El complejo es propiedad de Italia.
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