Josemari sigue dando vueltas entorno los pueblos y barrios zaragozanos y, últimamente, ha estado por Alfocea.
Alfocea se ubica en la margen izquierda del Ebro, a 12 km. de la capital zaragozana. Este barrio rural está camuflado en los tonos ocres y terrosos de los montes del Castellar que contrastan con los tonos verdes de las tierras de cultivo y de los bosques de ribera. Dispone de un excelente mirador para divisar un paisaje de gran belleza: el valle del Ebro, la huerta, las muelas calcáreas, el Moncayo? y, próximo al barrio, el tollo de Lecheros.
En los montes cercanos se cría el esparto, una planta con la que se fabricaban los fencejos o cuerdas y que constituyó una economía complementaria en Alfocea. Actualmente cuenta con apenas un centenar de habitantes
Historia:
Los restos más antiguos pertenecen a un poblado íbero. En el siglo I, los romanos se instalaron cerca del actual barrio y posteriormente los musulmanes aprovecharon la fecundidad de estas tierras, las cultivaron e incluso las bautizaron con el nombre de Al-Hauz, "lugar de descanso" de donde viene el nombre de Alfocea.
Posteriormente a la conquista de Zaragoza en 1118 por Alfonso I el Batallador, la zona continuó habitada. Tras morir aquel monarca, gran parte del territorio pasó a ser propiedad de la orden del Temple, aunque con el transcurrir de los años cayo en manos de la nobleza.
Testigos de aquella época son algunos restos del castillo que pasó a ser posteriormente la ermita de Santa Ana, los del antiguo monasterio templario y la iglesia románica derribada en 1974.
Alfocea fue villa entre 1327 y 1785. En 1834, cuando se constituyó ayuntamiento, pasó a ser pueblo. Desde 1877 a 1887 se tramitó su unión a Zaragoza, convirtiéndose entonces en barrio rural.
La vida en torno al agua
En Alfocea, el agua ha sido una constante que ha marcado la vida de sus habitantes. Por su presencia o su ausencia, por el exceso de las inundaciones o por la dificultad para satisfacer las necesidades cotidianas.
En la memoria de muchos vecinos y vecinas de Alfocea quedan recuerdos de aquellos tiempos en los que pasaban las almadías por el Ebro, se iba a las arboledas a celebrar las fiestas o se cogía la barca para atravesar el Ebro. Momentos de disfrute y también de esfuerzo, cuando había que bajar al río a cosas tan básicas como lavar la ropa o buscar agua para beber.
¿Qué se puede visitar?
- Iglesia parroquial del siglo XVII, levantada bajo la advocación de la Inmaculada Concepción.
- Restos de la Iglesia Románica derribada en 1974.
- Restos del Castillo- Atalaya (S. X). Hoy entre sus muros está enclavado el cementerio de Alfocea.
- Asentamiento romano excavado en el año 1978
- Barranco de los Lecheros y vista panorámica desde el mirador de la Era de la Torre
ANÉCDOTA:
En el siglo pasado, o en otro, un señor de Alfocea (pueblo cercano a Zaragoza), para imitar a los cuervos, se empeñó en volar; se ató dos cañizos a los brazos, se arrojó desde un peñasco y el batacazo fue espectacular. Quedó del golpe sin esperanzas de vida, y, aconsejándole no repitiera la prueba, replicó muy incomodau:
— ¿Qué no? En cuanto pueda ponerme en pie. No hi volau, porque me faltaba la cola.—En Aragón, para llamar a alguien archibarbaro, se dice:
¡Eres más bruto que el señor de Alfocea! o ¡Eres más bruto que los de Alfocea!

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