Contra el viento, las galeras plegaban velas y se impulsaban por el esfuerzo titánico de los remeros. A babor y a estribor surgían varias filas de remos. A fila más alta, remo más largo.
Las galeras cretenses eran poderosas y pesadas. Además del peso propio de la nave y de toda la tripulación, los remeros impulsaban grandes depósitos de agua (causa de este misterio).
¿Para qué tanta agua? Resolvamos el enigma. Reponer los líquidos que perdían por tan gigantesco esfuerzo, obligaba a los remeros a consumir enormes cantidades de agua potable. Un solo día de navegación bastaba para vaciar los depósitos. Por eso las galeras buscaban la costa, para abastecerse de agua potable.

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