Esta imagen corresponde a una foto tirada por Josemari en las proximidades de la plaza zaragozana de San Miguel. Se trata de un mural que representa la puerta que las autoridades de la ciudad permitieron edificar al banquero y comerciante Juan Bruil para la llegada del duque de la Victoria (el general Espartero) en 1856, con motivo de la presencia del militar para inaugurar la vía ferroviaria Madrid-Zaragoza. Su primera construcción fue un fracaso, pues se derrumbó parte de la misma al poco de terminarla y fue el hazmerreir de todo el mundo, hasta el punto que la mofa y befa llegaron a la capital española. Pero la constancia de Bruil, amigo personal del duque, hizo que volviese a reconstruirse y esta vez, sí perduró intacta hasta su demolición.
La nueva puerta se edificó en hierro fundido en colores rojizos, con tres accesos, el central, con una inscripción dedicada al General Espartero, para el tráfico rodado y los laterales para los peatones. Se abrió al público en octubre de 1.865.
Con la revolución de 1.868 sufrió grandes daños pero se mantuvo en pie. Aunque finalmente, con el crecimiento de la ciudad y los nuevos trazados del tranvía, la puerta obstaculizaba el desarrollo de la ciudad por lo que en 1.911 se eliminaron los accesos laterales para los peatones, quedando el arco central. Finalmente en 1.919 se terminó de desmontar el arco central que quedaba en pie.
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