Un alumno, tan vivaz y agudo como holgazán, se presentó a un examen oral. El maestro, convencido de que no podía aprobar, le preguntó: “¿Qué prefieres, 10 pregunta fáciles o una difícil?” “¡Una difícil!”, fue la respuesta. He aquí la pregunta: “¿De qué color es el coche de mi amigo Juan?” ¿Qué contestó el alumno para que el profesor tuviera que aprobarlo?

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