LA CONDESA DE BURETA



María de la Consolación Azlor y Villavicencio nació en Gerona el 1775. De familia ilustre, recibió una esmerada educación literaria y artística. En 1787, al morir su padre, don Manuel de Azlor, virrey de Navarra, la familia se trasladó a Zaragoza. Casó en 1794 con Juan Crisóstomo López Fernández de Heredia, conde y señor de Bureta, que falleció tempranamente en 1805. Al enviudar, volvió a casarse con el ilustre jurista Pedro María Ric y Montserrat, barón de Valdeolivos, rector de la Universidad de Huesca, alcalde del Crimen en la Audiencia de Aragón, y promovido a las plazas de oidor y gobernador de la Sala del Crimen de dicha Audiencia, y diputado electo por el Reino de Aragón en las Cortes de Cádiz.

Al comenzar la Guerra de la Independencia contra las tropas napoleónicas, henchida de patriotismo, decidió no abandonar la ciudad y participar activamente en su defensa poniéndose al frente de una compañía de mujeres denominada Cuerpo de Amazonas; las componentes de esta organización realizaron trabajos de avituallamiento de víveres y municiones y de atención a los heridos que solían llevar al propio palacio de la condesa. Ella misma llegó a empuñar las armas y estuvo en los frentes más peligrosos de la ciudad, lo que le valíó grandes elogios de las autoridades.

A la edad de 41 años, aún en la flor de la juventud, casi recién regresada de Cádiz, donde se refugió con don Pedro María Ric, hasta la liberación de Zaragoza, la Condesa de Bureta, una de las más animosas mujeres, no solo de España, sino del mundo entero, murió entre el dolor del pueblo, testigo de su heroísmo, siendo reconocida por la historia contemporánea con el titulo de su condado
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