LECTURA


 A pesar de su breve extensión, este libro no es fácil de explicar. Por un lado, incluye una historia muy vívida de una pesadilla infantil. Por otro lado, ofrece información sobre algunos pintores barrocos que tuvieron poco o ningún éxito en la vida (excepto dos). De forma sobria, es un homenaje al crítico de arte alemán August L. Mayer y al pintor granadino Alonso Cano. Por último, se trata de una obra autobiográfica en la que el autor, pintor (entre muchas otras facetas), cuenta cómo su padre, también pintor, lo introdujo en el oficio.

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