Mujeres zaragozana a principio de siglo
Desde el punto de vista social, la incipiente industrialización de las primeras décadas del siglo XX es el origen de un importante movimiento obrero, marcado por la gran implantación y extensión de algunos sindicatos, como el anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT), acompañado de una constante ebullición de ideas e ideologías plasmada en la aparición de numerosos diarios (Heraldo de Aragón, en 1895, o El Noticiero, en 1901) y publicaciones (La Crónica, Aragón, etc.) de distinta tendencia, o de organizaciones como el Ateneo de Zaragoza, con sede en el Casino Mercantil. A pesar de esta ebullición de ideas y organizaciones o las transformaciones urbanísticas, Zaragoza sigue alejada en muchos aspectos de la modernidad, como atestiguan los altos índices de analfabetismo o las difíciles condiciones de vida, caracterizadas por las deficiencias sanitarias e higiénicas (se declaran varias epidemias de gripe y tifus entre 1909 y 1942).
Estos elementos van a ser el marco de un periodo caracterizado por la conflictividad social, reflejada tanto en las protestas políticas contra el Estado oligárquico de la Restauración como en las tensiones entre patronos y trabajadores. Este último aspecto queda plasmado en las numerosas huelgas convocadas durante el "Bienio Rojo" (1918-1920), el pistolerismo de la patronal o el terrorismo anarquista, que provocan 23 muertos entre 1916 y 1923 y culminan con hechos como los asesinatos del arquitecto municipal José de Yarza y otros dos funcionarios (23 de agosto de 1920) o del cardenal Soldevilla, arzobispo de Zaragoza (4 de junio de 1923).
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