Como ya os dije, el skrei es el bacalao fresco más apreciado por los entendidos en materia de gastronomía. El martes compré en un super del barrio unas rodajas de este manjar y las hice de la siguiente manera: Corté en rodajas pimiento verde, cebolla y tomate; los dispuse, con un poco de sal y aceite en una bandeja para horno con un chorreoncito de vino blanco. Introduje el recipiente en el horno y, al cabo de una media hora, le añadí cuatro del piquillo a tiras y dejé que se horneara unos 10 minutos. Sofreí dos dientes de ajos cortados a láminas y sobre ellos (ya dorados) dispuse el bacalao en rodajas y dejé que se marcaran unos dos o tres minutos. Después, los coloqué sobre la bandeja del horno y esperé unos 6 o 7 minutos hasta que se asó el pescado. El resultado...exquisito.
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