LOS CÁTAROS (2)
La reencarnación era una de sus creencias, además de negar el bautismo al considerar el agua como algo impuro y por no ser instituido por Cristo, sino por Juan el Bautista. Asimismo se oponían radicalmente al matrimonio con fines de procreación, ya que consideraban un error traer un alma pura al mundo material y aprisionarla en un cuerpo. Rechazaban comer alimentos procedentes de la generación, como los huevos, la carne y la leche (sí el pescado, ya que entonces era considerado un "fruto" espontáneo del mar).
Siguiendo estos preceptos, los cátaros practicaban una vida de férreo ascetismo, estricta castidad y vegetarianismo. Interpretaban la virginidad como la abstención de todo aquello capaz de “terrenalizar” el elemento espiritual.
Otra creencia cátara opuesta a la doctrina católica era su afirmación de que Jesús no se encarnó, sino que fue una aparición que se manifestó para mostrar el camino a Dios. Creían que no era posible que un Dios bueno se hubiese encarnado en forma material, ya que todos los objetos materiales estaban contaminados por el pecado. Esta creencia específica se denominaba docetismo (el cuerpo de Cristo no era real, sino aparente e ilusivo). Más aún, creían que Dios, tal como se lo describe en el Antiguo Testamento, era realmente el Diablo que había creado el mundo; así lo señalaban también a sus cualidades («celoso», «vengativo», «de sangre») y sus actividades como «Dios de la Guerra». Los
cátaros negaban por ello la veracidad del Antiguo Testamento.
El consolamentum (baustismo, comunión y extremaunción) era el único sacramento de la fe cátara
El popular canto occitano Lo Boièr está asociado con el catarismo, hasta el punto de ser considerado su himno oficial.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario