Estela situada en el Camp dels Cremats (campo de los quemados), recordando la pira
El final de los cátaros se produjo, pese al Tratado de París de 1229 que ponía fin a la guerra entre los partidarios de los occitanos, con Pedro "El Católico", rey de Aragón, al frente y el Papado, enemigo acérrimo de los herejes, y tras la batalla de Muret en la que perdió la vida el aragonés, continuó hasta 1244 cuando el burgo de Montsegur fue asaltado y sus habitantes masacrados -más de doscientos de ellos quemados vivos en una gran pira en el conocido prat dels cremats, al pie del castillo. Más aún, el papa (mediante el Concilio de Narbona en 1235 y la bula Ad estirpanda en 1252) decretó severos castigos contra todos los laicos sospechosos de simpatía con los cátaros.
Perseguidos por la Inquisición y abandonados por los nobles, los cátaros se hicieron más y más escasos, escondiéndose en los bosques y montañas, y reuniéndose sólo clandestinamente. El pueblo hizo algunos intentos de liberarse del yugo francés y de la Inquisición, estallando revueltas al principio del siglo XIV. Pero en este punto la secta estaba exhausta y no pudo encontrar nuevos adeptos. Tras 1330, los registros de la Inquisición apenas contienen procedimientos contra los cátaros.
1 comentario:
Pobre gente. Como decía el poeta, no se puede vvir fuera del rebaño.
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