OPINIÓN DE GLORIA SANTIAGO

 

Y muchos gritaban: ¡Vivan las cadenas!

El sarcástico grito reaccionario de «¡Vivan las cadenas!» se habría dado por primera vez en Sevilla. El movimiento contrarrevolucionario de esta ciudad había hallado imitadores en casi todos los pueblos de la provincia en junio de 1823. El vulgo, ebrio de alegría, cometió excesos y tropelías persiguiendo a los liberales, saqueando en algunos puntos las casas.

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