Las calles zaragozanas del Temple y Contamina, en pleno Casco de la capital una vez baldeadas tras las ruidosas y frenéticas fiestas del Pilar.
Una ensalada otoñal simple y deliciosa.
Los puestos de castañas tienden a desparecer y con el tiempo, pronto dejaremos de vr esta imagen tan propia de estas fechas.
Una de las atracciones festeras: los guiñoles.
Tonalidades





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