Cuando mi madre notaba cierta inquietud solía decir que tenía un "prete"; es decir, un desasosiego. Eso es lo que yo he sentido durante estos días de incertidumbre, pesadumbre y desazón. De siempre he sido un tipo hipocondriaco y, en cuestión de salud, suelo poner antes los caballos que el carro. Sí, soy un aprensivo recalcitrante.
Por fin, tras once días de larga espera, me acaban de llamar y me han comunicado el resultado. Mis riñones todavía aguantan y están mejor de lo esperado; eso si, van a ponerme un tratamiento que me permitirá estar otro tiempo haciendo vida prácticamente normal; así que, mis malos presagios no se han cumplido y ¡ahí seguimos!
Gracias a todos los que os habéis interesado por mi salud. Os rogaría, por favor, que no me enviaseis mensaje alguno hasta que digiera la noticia con tranquilidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario