PROGRAMA DE FIESTAS DE BARDALLUR


Las fiestas de invierno en honor de Santa Águeda, la joven cristiana siciliana -Catania, Italia- que fue martirizada en el siglo III d.n.e. cortándole los pechos, abrasada y arrastrada por las calles de la ciudad por orden del procónsul romano Quintiano al negarle esta sus favores. Se celebran en los primeros días de febrero (este año el 3,4,5 y 6). 


La imagen de la santa Águeda de Bardallur tiene poco valor artístico. Porta, como veis, la palma del martirio y una bandeja con los dos senos, pero un tanto ocultos por la posición del recipiente.

En Bardallur, se inician la víspera ("vispra") con el volteo (bandeo) de las dos campanas de la iglesia durante unos minutos y el disparo del cohete ("güete") por parte del empleado municipal. A esa hora, mucha gente empieza a tomar vermú en el bar y, posteriormente, se va a comer a su casa. Este año, a las 7 de la tarde, en el pabellón municipal -antiguo trinquete reconvertido- se llevará a cabo la jamonada popular. Después, algunos vecinos se desplazarán a su peñas y se iniciara la juerga -ls jóvenes, claro-. Antes de cenar hay una sesión de baile y, después, otra vez música amenizada por una orquesta de mayor o menor calidad.
 

Los participantes en el montaje de la futura hoguera, posan ante ella en una edición anterior.

Al día siguiente, el que quiera madrugar, podrá almorzar chorizo, longaniza y panceta a la parrilla) en la plaza de la Constitución. Para los más pequeños, sobre el mediodía, espectáculo infantil. Ya por a tarde, uno de los alicientes de las fiestas, el concurso de truque, juego de cartas que se suele participar por parejas. Un concurso de disfraces y una orquesta darán paso a la tradicional hoguera. Antes de prenderla, mediante unos tiques, previamente adquiridos (hasta el día 27 de enero),se  podrán intercambiar en una furgoneta preparada al efecto, por bocadillos de bacon y queso o de lomo con tomate, al módico precio de 3 €, pues el Ayuntamiento contribuye con la mitad del importe, vino y agua. A las 10, se encenderá la pira y, después, el que quiera, podrá marcase unos bailes en el pabellón.


Reliquias de la Santa 

El domingo 5, una misa y la entrega de una reliquia (dulce con forma de teta) a los asistentes serán el preámbulo del gran vermú popular. Por la tarde,  la rivalidad en el arte del juego de guiñote estará presente en el bar Laura. Un espectáculo de magia y una orquesta pondrán fin a la jornada oficial.

El día 6, lunes, todo girará en torno al rancho que se guisa con las aportaciones del vecindario y el trabajo encomiable de los rancheros que se pasan todo el día cocinando en los calderos las judías con chorizo, manitas, oreja...y el bacalao al ajoarriero. La comida se reparte haciendo cola en los recipientes que cada futuro comensal porta y, después, se lleva a las peñas o se deja para el día siguiente que ya habrá reposado y sabe mejor.

Las fiestas de Santa Águeda se caracterizan, también, por el nombramiento de una alcaldesa accidental y, en teoría, por sacar a bailar las mujeres a los hombres, El origen, según algunos estudiosos, puede venir de las Saturnalias romanas en las que los criados pasaban a ser agasajados por los amos; es decir, intercambiaban los papeles por unos días.

Santa Águeda, para los creyentes, es la patrona de las enfermeras y protectora ante el cáncer de mama.

La última vez que estuve en las fiestas fue en el 2015. Llevaba unos meses jubilado y, aprovechando una mudanza de piso, me quite de enmedio y me colé en el pueblo con un frío polar de campeonato. Hacía tiempo que la meteorología no era tan adversa. Esperemos que este febrero sea más benigno pues, si todo va bien, pensamos acudir a las fiestas, pero en tren, que no está el tiempo para aventuras.

El programa me lo ha facilitado P.M.

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