22-F, EL DÍA ANTES DEL GOLPE

He vuelto a leer los antecedentes del 23-F y casi todos los historiadores sostienen que el régimen franquista se asentaba en la gran familia militar y, en menor medida, en el único partido político Falange Española Tradicionalista y de las JONS y en la Iglesia. Sin embargo, hay quien piensa que el ejército no fue una de las «familias del franquismo», sino que conformó «un poder autónomo superior a cualquiera de esos grupos políticos, ya que habían sido el poder constituyente y eran el principal garante del franquismo». Tras la muerte del Dictador, los militares siguieron siendo el pilar del Estado y juraron lealtad al rey que Franco había nombrado como su sucesor. Diferentes acontecimientos como los asesinatos etarras, la legalización del PCE, la traición -según la cúpula militar- de Suárez (a quien Juan Carlos no podía tragar), la muerte de Carrero Blanco, la llegada de la democracia y el respaldo de la Corona fueron los detonantes del fallido golpe de estado que, por otra parte, parece ser que no estaba muy bien organizado por parte de Armada.


ARMADA, MILANS DEL BOSCH Y TEJERO

 El domingo 22 de febrero de 1981, el comandante Pardo Zancada, destinado en la División Acorazada Brunete, viajó a Valencia y se entrevistó con Milans del Bosch. Este le dijo que estaba todo preparado y que el asalto al Congreso de los Diputados se produciría al día siguiente entre las seis y las seis y media de la tarde. Tras la ocupación del edificio, e Inmediatamente,  Milans declararía el estado de guerra en la III Región Militar (Valencia) y se pondría en contacto con el general Armada, que estaría en el Palacio de la Zarzuela junto al rey don Juan Carlos. Entonces informarían al resto de Capitanes Generales de que la operación se hacía en nombre del rey. Este nombraría al general Armada presidente del Gobierno y a Milans, jefe del Estado Mayor del Ejército. Para que el plan funcionara era necesario que la División Acorazada Brunete controlara los puntos neurálgicos de Madrid, y vencer así la posible resistencia de Quintana Lacaci, Capitán General de la I Región Militar. De comandar la Brunete se encargaría el general Luis Torres Rojas, que se desplazaría a la capital desde su destino en La Coruña. En medio de la conversación, según Pardo,  sonó el teléfono; este  dedujo que el que llamaba era el general Armada porque cuando descolgó el aparato Milans dijo: «¿Sí? Soy yo, Alfonso; puedes hablar». Milans se despidió del comandante diciéndole que cuando llegara a Madrid se pusiera en contacto con el coronel San Martín, jefe del Estado Mayor de la Brunete. El encuentro tuvo lugar a medianoche.​ Tanto Pardo Zancada como San Martín estaban preocupados por el grado de improvisación con que se había preparado el golpe.


Ese mismo domingo 22 de febrero el diario El Alcázar había publicado en portada una enorme fotografía del hemiciclo vacío del Congreso de los Diputados con una gruesa flecha señalándolo que contenía la frase «Todo dispuesto para la sesión del lunes». Según Javier Cercas, esta portada probaría que "al menos, el director de El Alcázar y alguno de sus colaboradores» conocían lo que iba ocurrir".


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