El intento de golpe de Estado, en vías de fracaso
"Guardias civiles rebeldes se hacen fuertes en el Congreso y mantienen como rehenes al Gobierno y al Parlamento
El golpe de Estado protagonizado ayer tarde por un destacamento compuesto por 150 guardias civiles al mando del teniente coronel Tejero -conspirador de la operación Galaxia- parece en vías de fracaso. Pese a la tensión del momento -el Gobierno y el Parlamento permanecen como rehenes de los rebeldes en el palacio del Congreso-, la situación era normal en todo el país, salvo en Valencia, donde el general Milans del Bosch decretó por su cuenta el toque de queda, tomó la ciudad bajo su exclusiva autoridad y desplegó fuerzas acorazadas y mecanizadas en los puntos estratégicos. La ciudad estaba prácticamente en manos militares. El Rey se puso en contacto con la Junta de Jefes de Estado Mayor e indicó a los subsecretarios y secretarios de Estado que se constituyeran en Gabinete para contrarrestar la intentona de los rebeldes, que mantenían como rehenes al Gobierno de la nación y a todos los parlamentarlos.
Fuerzas leales a la autoridad constitucional, compuestas por efectivos de la Policía Nacional, GEO y Guardia Civil, rodeaban a medianoche el edificio del Parlamento y conminaron a los sublevados para que depusieran su actitud, y se esperaba un mensaje de Don Juan Carlos por RTVE, para explicar a los ciudadanos el desarrollo de los acontecimientos".
Así comentaba "El País" en la portada de su primera edición del día 24 de febrero de 1981 cómo estaba la situación al día siguiente de producirse la toma del Congreso por los guardias civiles al mando del teniente coronel Tejero y del general Armada.
Mientras el Congreso permanecía secuestrado, en Valencia, el teniente general Milans del Bosch que había sacado 60 tanques a la calle a las 7 de la tarde del día anterior y decretado el estado de guerra, recibía a las 2:30 a.m. un télex del rey Juan Carlos I: "Afirmo mi rotunda decisión de mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente. Después de este mensaje ya no puedo volverme atrás", era el aviso del monarca.
Tras unas horas de reticencia, Milans del Bosch (en la imagen), a las 6:00 de la mañana del 24 de febrero, anuló el estado de excepción y retiró las tropas. Esa misma madrugada, a las 1:14 horas, momentos antes de su comunicado con Milans, Juan Carlos I había dirigido un mensaje a los españoles, a través de Radio Televisión Española, en el que ordenaba el mantenimiento del orden institucional votado por el pueblo español.
Guardia civiles saliendo por las ventanas del Congreso y el general Armada detenido
Por su parte, en el hemiciclo, lo que iba a ser una intervención militar de unos minutos, se convirtió en un calvario de 17 horas. Tras la rendición de Valencia, quedaba claro que el golpe de Estado era más que fallido. A las 9:48 horas, varios guardias civiles que ocupaban el Congreso se entregaron.
A su vez, la cámara comenzaba a ser desalojada. “Por orden y primero las mujeres”, ordenaba Tejero. El teniente coronel Antonio Tejero se entregaba sobre las 12:30 del 24 de febrero de 1981, poniendo así fin al fallido golpe de Estado.










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