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Gracias a la iniciativa José Alfredo Polo, infatigable luchador en favor de la promoción y conservación del patrimonio histórico de Épila, se consiguió arrojar luz acerca de la utilidad de las oquedales que fueron practicadas sobre la "Piedra de Catraca", situada en el paraje del Azud de Rueda, donde se juntan los términos municipales de Épila y Rueda de Jalón. Aunque un equipo de colaboradores del Museo Provincial y del arqueólogo Jesús Ángel Pérez Casas la "descubrimos" hacia 1982, en aquel momento no supimos interpretar el hallazgo, dado lo poco que entonces se conocía sobre los lagares rupestres. Ayer, el incombustible Eugenio Monesma, que ha localizado varios centenares de lagares -sobre todo en la provincia de Huesca-, giró una visita a Épila, invitado por Polo, y concluyó que la "Piedra de Catraca" era uno de ellos. El primero de los detectados al sur del Ebro, nada menos. Dado que en las inmediaciones se ubican los restos de una villa romana y de su correspondiente necrópolis, el paraje merece la realización de una excavación arqueológica en toda regla y la consolidación y restauración del lagar y del lugar. Ojalá, don Quiencorresponda ponga manos en el asunto y, al menos, catalogue la Piedra y le confiera protección legal. En todo caso, quede expresado mi agradecimiento y reconocimiento a la labor desarrollada por los imprescindibles Monesma y Polo.

(Manuel Ballarín Aured)
 

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