SANTA ÁGUEDA 2023 (3)

 El domingo me levanté mejor, desayunamos y, mientras lo hacíamos, oímos las campanas de la iglesia llamando a misa y procesión para honrar a la patrona del pueblo. La llamada no surtió efecto en nosotros. Ni diciéndonos que no comeríamos reliquias de Santa Águeda si no asistíamos a misa, lo que me parece de un proceder fuera de lugar. Si los dulces los paga el ayuntamiento, será para todos los vecinos que hemos contribuido ¿no? Pues no. Había que entrar y delante del altar mayor, recibir la "tetica". ¿Quién impone esas normas? Si es que existen. A la 1 salimos de casa para ir al vermú popular que se celebraba en el pabellón municipal. Cuando llegamos ya estaba a tope y nos tuvimos que abrir paso a codazos para poder posicionarnos. Aparte del vecindario, que permanecía de pie, la banda de música de Calatorao, sentada en un lateral -la parafernalia de la orquesta estaba en el escenario y allí no cabían-,  estaba deleitando a los asistentes con melodías propias de este tipo de formación. La verdad, no lo hicieron mal. En cuanto a las viandas, fueron abundantes y variadas: espárragos, escabeche,  aceitunas con anchoas y boquerones, fritos típicos  -calamares, croquetas, empanadillas...-; para pasarlas; refrescos, cerveza y vinos. De allí nos volvimos a casa a completar la comida con unas verduras.

Por la tarde, se celebró el concurso de guiñote; no recuerdo quién ganó. Luego, en el pabellón, la orquesta que iba a tocar por la tarde noche ofreció un café-concierto que no sé si tuvo éxito de audiencia, aunque el frío no invitaba mucho a la asistencia.

Sobre las 8 bajamos a la peña para cenar. Esa noche tocaba chuletones de ternera a la brasa de la carnicería Callejas de Épila. Tierno y con sabor. Los postres de todos los días de las fiestas fueron elaborados por mi cuñada Pili, excepto el afamado dulce de Salillas de Jalón. De la cueva a casa, mientras el resto de los "güitres" se fueron al baile a dar una vuelta.

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