Cuando yo bebía, este era mi vino preferido. No siempre podía estar en mi mesa, no podía catarlo en los bares, pues no lo servían `por copas. Sin embargo, en Granada había un pequeño garito de toda la vida llamado "Casa Enrique", más conocido como "el Elefante", que lo despachaban por vasitos como los de un café cortado y a un precio razonable. El bar no ponía tapas, pero tenía una extraordinaria chacina de Salamanca que era una delicia. Estaba (o está) situado en la Carrera del Darro, junto a Puerta Real y el hotel Victoria.
Aunque la plancha es la más adecuada para hacer el atún -vuelta y vuelta-, también es muy común comerlo crudo al estilo japonés, en tartar encebollado o con cebolla caramelizada, en aceite... Pero otra forma menos frecuente, el metido en manteca, una delicia para los sentidos. Los chicharrones de atún son una de mis tapas preferidas, aunque en pocos sitios los encuentro.



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