Tras el descanso vespertino, volvimos a salir con objeto de dar otro pequeño recorrido, pero esta vez, nada empinado, salvo una pequeña rampa. Sobre las 7:30 visitamos unos bares para hacer tiempo antes de cenar. En el "Lalola", estuvimos admirando la cacharrería que decoraba sus paredes y techos y fotos antiguas con escenas relacionadas con los toros, en especial con el de "La Aleluya", que sueltan por las calles de la localidad el domingo de Resurrección. Otro bar en el que paramos fue "Cuesta de Belén". Allí había jolgorio de mujeres maduritas celebrando un cumpleaños y otros clientes que chupaban pequeños gasterópodos y bebían el caldo de su guiso. MJ tomó un vasito y yo preferí una tapa de pimientos del piquillo rellenos de brandada de bacalao (tres pimientos), total, 4 cañas, los caracoles y los pimientos 11 €.
Uno de los salones de "El Aljibe"; pastela y carrito con dulces de miel y almendras.
Hicimos un poco de tiempo en este sitio hasta que, sobre la 9 fuimos al restaurante marroquí "El Aljibe". El sitio es encantados y el servicio, de primera categoría. Tomamos un pastel de berenjenas con unas keftas y una pastela. Las dos preparaciones, de 10. Como ya íbamos bien despachados, decidimos retirarnos al hotel.
Por la mañana, sobre las 8:30, y como estaba incluido en el precio, fuimos a desayunar a un bar situado enfrente del hotel y con el que tenían concierto. Tenía un montón de cosas para untar: manteca blanca, colorá, zurrapa, sobrasada, tulipán, paté,,,y el clásico aove, con tomate y jamón. MJ eligió la zurrapa con pan de pueblo y yo, un mollete de Espera con el clásico.
Volvimos para el hotel, recogimos el pequeño equipaje y emprendimos viaje a casa.








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